Tras el sueño de Da Vinci: Deporte de altura verdadera (II)

Mayo 25, 2016, Escrito por Alexis Rojas Aguilera

http://www.radioangulo.cu/especiales/10697-tras-el-sueno-de-da-vinci-deporte-de-altura-verdadera-ii

El parapente nace como deporte, recuerda José Ramón, entre los años 1986-1987 como derivación del paracaidismo. Hay una copiosa literatura sobre el asunto, pero todos concuerdan en general en que un grupo de paracaidistas franceses fueron pioneros de su práctica en los Alpes, Alta Saboya. Ellos le hicieron modificaciones a las campanas de sus paracaídas. A partir de este momento, el nuevo deporte inicia un crecimiento geométrico en sus practicantes, y año tras año se perfeccionan los equipos hasta llegar a la actualidad, con velas de enorme fineza o planeo y un récord mundial impresionante de 535 kilómetros de vuelo continuo, casi como de Holguín a Matanzas sin escala.
Comenta que desde sus inicios, en los lugares en que no había montañas, en áreas llanas, a los parapentes se los elevaba también con tornos debobinadores instalados en vehículos.

Luego que (paracaidistas y montañistas) decidieran bajar de las cimas utilizando paracaídas (recordar que para un escalador, al conquistar una cumbre logró su objetivo y el descenso no tiene encantos), esto pasó a ser rutina, solamente que los paracaidistas aprovechaban las posibilidades de planeo que ofrecían sus artefactos para realizar prácticas y entrenamientos deportivos despegando desde elevaciones con ángulos de inclinación mayores a la tasa de caída.

De este modo, como decimos, mataban dos pájaros de un tiro: cumplían parte del entrenamiento de precisión y reducían gastos al prescindir en, gran medida, del alquiler de aviones.

Precursores de estas acciones fueron paracaidistas franceses, quienes desde las laderas inclinadas de Mieussy realizaron miles de descensos.

“Paralelamente los alpinistas (montañistas) descubrieron en estos paracaídas la posibilidad de descender de forma rápida y placentera desde algunas de las elevaciones que escalaban”.

¿Y el desarrollo de los parapentes?

“Al igual que en los Planeadores y las Alas Deltas, la progresión transitó por varias etapas, mediante continuas modificaciones tecnológicas para a partir de intentar primero mantenerse el mayor tiempo posible volando, buscar alcanzar mayores alturas y después lograr largas distancias, como aumentar la superficie del ala o disminuirla según el uso previsto, aligerar el peso, eliminar todo lo que estorbara al planeo y diseñar un perfil más aerodinámico.

“Entonces a esas alas inicialmente modificadas y que solamente interesaban para el planeo, les dijeron paracaídas para pendientes. Pero había nacido un nuevo tipo de aeronave.

“A partir de 1986 algunas firmas que producían paracaídas, windsurf y vestuario de montaña, comenzaron la producción en serie de parapentes, acogidas a las técnicas de vuelos dinámicos y térmicos utilizadas en las Alas Deltas”.

¿Y…?

“El éxito comercial fue tal, que proliferaron y expandieron nuevas firmas productoras. Surgieron muchas marcas. Algunas de las alas fabricadas eran muy peligrosas, por lo que crecieron los accidentes. Como respuesta surgieron entidades que homologaban los parapentes bajo estrictos criterios técnicos.

“Pronto el diseño de los parapentes evolucionó para aumentar los rendimientos, la eficacia de las alas y, sobre todo, la seguridad y de pronto, el público común descubría que podía acceder a una posibilidad relativamente segura y económica de pilotear una aeronave, de poder volar.

“La FAI lo reconoció como un nuevo tipo de nave aérea. Se organizaron las primeras competencias oficiales. Se establecía definitivamente una nueva modalidad de nave y otro deporte aéreo.

“Insisto en que el piloto y ocasionalmente el pasajero de parapente, siempre deberán estar equipados con los medios de seguridad obligatorios, entre ellos, cascos y paracaídas de emergencia e instrumentos, en los que destacan el variómetro o altivario, los GPS y equipos de radio”.

Hoy en día, reiteró, la práctica del Parapente está regulada y reglamentada, los fabricantes aplican cada vez nuevos descubrimientos que amplían las posibilidades de estas aeronaves a la vez que se eleva su seguridad. Los controles y certificaciones se hacen más rigurosos y con eso se evita la ocurrencia de muchos accidentes.

¿Cuándo se “nacionalizó” en la Isla el Parapentismo?:

“Es una historia no contada. El parapente lo introdujeron en Cuba los antiguos paracaidistas y aladeltistas de la extinta Sociedad de Educación Patriótico Militar (SEPMI), en la década de los 90 del siglo XX con la ayuda de numerosos amigos foráneos.

“Concretamente se dice, sucedió en el año 1992 en el Oriente de Cuba: Guantánamo (San Antonio del Sur) y en Bayamo con la ayuda de pilotos y escuelas de vuelo libre de España, como “De Madrid al Cielo”.

“A partir de ahí, en un esfuerzo de colaboración interna y de establecer contactos con escuelas foráneas de parapentismo, comenzó el desarrollo de la actividad, favorecida por padrinos internacionales que son miembros de honor de la Federación Cubana de Vuelo Libre por la permanente ayuda aportada a los pilotos cubanos”.

De hecho, añadió, casi la totalidad del material de vuelo existente en el país, es fruto de esa solidaridad.

Actualmente, indicó, se celebran eventos competitivos locales y un campeonato nacional anual. En él participan los Clubes de Vuelo Libre, grupos de pilotos civiles reunidos para la realización de actividades relacionadas. Incluye tanto a los practicantes de Ala Delta como de Parapente.

“Hoy en Cuba existen cerca de 200 pilotos agrupados en diferentes clubes de vuelo libre de casi todas las provincias. Ellos son: Ciego de Ávila (CieloCiego),Cienfuegos (Viajeros del Viento), Granma (Club Bayamo, Club Guisa y Club Minas), Guantánamo (CPDA Halcones del Abra), La Habana ( Laminares), Matanzas (Tiñosas Locas), Santiago de Cuba (Vuelos Santiago), Villa Clara (Escaleras al cielo), Isla de la Juventud, Pinar del Río, Camagüey, Las Tunas y Holguín ( Espíritu Libre de Sagua de Tánamo, Luces del Alba de la capital provincial y Moa)”.
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar” A. Machado

Vea parte i en

Hombres que vuelan solos (I)

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