Tras el sueño de Da Vinci: Volar sobre rojizas tierras (III y final)

Mayo 26, 2016, Escrito por Alexis Rojas Aguilera

En 1995 un grupo de paracaidistas residentes en Moa, entre ellos José Ramón Guerrero, Yoel Cuba, trabajador de la Planta de Agua de la niquelera Ernesto Che Guevara y Juan Ramón Ochoa, de la Mina de la Comandante Pedro Sotto Alba, organizaron un club de paracaidismo.
Uno de los primeros del país en aquella etapa, recuerda José Ramón, en la cual contó con una importante ayuda del Club de Holguín, pero con el paso del tiempo y después de varias jornadas de salto, concordaron en su disolución por incosteable financieramente, aunque lograron preparar a unas 20 personas.
Entre ellos, por fortuna, algunos que contactaron con los Parapentistas que ya, para entonces, volaban en San Antonio del Sur, Guantánamo y tiempo después los visitan para recibir un curso de adiestramiento. A Moa vinun libro y una revista aún conservados.
Pareció ser el fin, pero recibimos alguna literatura internacional -especialmente en el 2000- que sirvió, en tanto estar actualizados técnicamente, como para mantener encendida una pequeña llamita de optimismo.
En el año 2004 surgió el Club de Parapente de Sagua de Tánamo, con cuyos integrantes pronto tuvieron contacto, los moenses les facilitaron los libros y revistas atesoradas para su preparación,   altímetros y otros menudeos. Con un ala prestada por los sagüeros, se produjo el primer despegue en parapente en  la ciudad de Moa con un modesto vuelo de tres a cinco metros de altura.
Para entonces ya existía el Club de la ciudad de Holguín, quienes puestos de acuerdo solidariamente con el Club de Sagua de Tánamo, realizaron el primer vuelo con Parapente en el municipio moense, desde el Cerro de Miraflores. Se hicieron, además, algunas prácticas en tierra.
Sobrevino otra larga etapa de espera, hasta agosto de 2013, cuando junto a David Tamayo, José Ramón asistió a la Copa Policarpo Pileta in Memoriam celebrada en Sagua de Tánamo, donde los moenses lograron realizar sus primeros vuelos como pasajeros en parapentes biplaza, justo el día 17 de agosto.
A partir de ahí, los hilos de comunicación con pilotos y clubes de otras partes del país, se regularizan. El presidente del Club de Santiago recomendó que asistieran, como espectadores, al Campeonato Nacional y Yoel Cuba se sumó con entusiasmo a las tentativas por alcanzar el cielo.
Particular reconocimiento para el Club de Guisa, en Granma, primero que ayudó con velas para el inicio de los ejercicios prácticos en Moa, desarrollados en la llamada lomita de Nilo Galano,  en Cayo Chiquito, fase que culminó el 24 de octubre de 2014, con los exámenes teóricos y vuelos de altura necesarios.
Hacia marzo de 2015, Yoel y José Ramón realizaron frecuentes vuelos de menor complejidad, principalmente en Centeno y Yaguaneque, etapa culminada con un despegue desde el cerro Miraflores Norte.
Días aquellos en que se integró Jarrison Urgellés, un baracoeso de calibre que ya en 2016 es piloto y lo consideramos plenamente el primer alumno, mientras David Tamayo, quien cursa estudios en la Universidad de Oriente, comparte la membresía con Club de Santiago.
En abril iniciaron la creación de un club en San Germán (Urbano Noris), donde hicieron un recorrido aéreo demostrativo y para mayo volaron en Farallones de Moa. En Junio, Jarrison desafía el cerro de Miraflores Norte.
En agosto, Jarrison, Yoel y José Ramón toman altura en un evento amistoso convocado por el municipio de Guisa. Impulsan la formación de los aspirantes a pilotos de San Germán, y reciben algún material de apoyo importante. Sandy Zalazar (campeón cubano) visita Moa en noviembre, junto con otros experimentados pilotos.
En abril de este año 2016, asistieron al Campeonato Nacional. Ya cuentan por fin, con un inventario de variada calidad tales com siete velas: tres aptas para el vuelo, tres de baja, para prácticas y una para practicar niños. Además, cinco sillas, dos paracaídas, dos anemómetros, dos altivarios, un radio y otros medios.
Tienen alumnos en Moa y en San Germán. Sueñan con introducir el deporte del Parapente en la meseta de los Pinares de Mayarí. Dos mujeres se suman, Ariatnis  la hija de José Ramón y Lida Vázquez ambas estudiantes universitarias quienes no pierden la  oportunidad de mirar a Moa desde las alturas.
“Esta historia es un proyecto segmentado a lo largo de más de 25 años por los avatares de la vida. Una carrera de relevo, sin muchos corredores, esperando el batón. Pero ya es un hecho. Moa cuenta con su Club de Parapentes”.
En buena medida, es obra de José Ramón Guerrero Proenza. Y nada lo llena de más alegría que volar sobre las rojizas lateritas, algo que considera un personal homenaje al Gran Florentino, Leonardo Da Vinci, el primero que imaginó un aparato en forma de murciélago para que el hombre imitara al legendario Ícaro.
Y se despidió con una frase de Leonardo, quién nunca experimentó físicamente su sueño: “Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la Tierra con la vista mirando al Cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver”. Tras su sueño andamos.

Tomado de:

http://www.radioangulo.cu/especiales/10729-tras-el-sueno-de-da-vinci-volar-sobre-rojizas-tierras-iii-y-final

Ver serie original en:

Tras el sueño de Da Vinci: Deporte de altura verdadera (II)
Tras el sueño de Da Vinci: Hombres que vuelan solos (I)

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