Yoel Cuba establece record local de vuelo en Parapente en Moa, Holguín, Cuba

Yoel Cuba y Raul Castro Vila en Boniato 4 de abril de 2014

Primer vuelo en Parapente de Yoel: sta vez como  pasajero (Puerto de Boniato 4/4/2014)

 

 

 

 

 

 

 

 

Yoel Cuba, piloto de Moa, realizó un vuelo Cross desde territorio de Moa a Sagua de Tánamo el Pasado día 26 de septiembre, en una ruta  de aproximadamente 24 km punto a punto, despegando en una de las laderas del maciso montañoso Miraflores.

Constituye un record en esta zona, confirmando aptitud del piloto y de la ruta para futuras competiciones e invitación a nuevas metas. El club municipal madura.

Yoel Cuba ocupa el lugar 15 entre los pilotos cubanos en el registro internacional en línea XContest.

Dos años atrás:

http://parapentemoa.cubava.cu/2016/02/18/pilotos-moenses-se-preparan-para-asistir-al-campeonato-nacional-de-parapente-boniato-2016/

http://parapentemoa.cubava.cu/2016/06/29/los-pilotos-de-parapente-del-club-de-moa-celebran-el-inicio-del-verano-con-vuelos-de-debut/

http://parapentemoa.cubava.cu/2016/03/08/un-fin-de-semana-de-los-pilotos-moenses/

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(https://www.xcontest.org/) sitio en el que los pilotos de vuelo en parapente suben las trazas de sus vuelos registrados por sus instrumentos de vuelo, generalmente el teléfono movil.

 

Formación de nuevos pilotos de parapente en Cuba Vs. carencias materiales y de instructures

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La comunidad de pilotos de vuelo libre sostiene debate acerca de la formación de nuevos pilotos de parapente  en circunstancias de carencias materiales y de instructores.

¿Cómo llegar a ser piloto de parapente en Cuba? 

 

Curso de iniciación en EMINCAR

Prácticas de instrucción elemental en condiciones seguras

 

 

 

 

 

 

 

Sintetizando  

1-El (La) aspirante debe encontrar un piloto de parapente con  quien iniciar la instrucción básica. Como somos unos 200 pilotos en 11 millones, se comprende nuestra ausencia en  numerosos municipios cubanos. Si solo se desea un aprendizaje básico, puede bastar con la instrucción del piloto tutor y luego enfrentar numerosas dificultades  a la hora de desear volar como piloto independiente (p.ej. sin ala!). Este no es un piloto “ilegal” sino un piloto no federado. Sin embargo, el curso lo pudo haber iniciado con un instructor habilitado por la FCVL (más escasos aún), ingresar a la organización como piloto categoría P1 desde el inicio completando las diferentes formas.  Realizará un examen teórico y una demostración de dominio del ala en el llano y otros ejercicios que pueden ser planeos desde diferentes pendientes hasta realizar la “suelta” desde la montaña en condiciones convenientes para su nivel. Luego este piloto realizará determinada cantidad de horas de vuelo a la vista de otros pilotos hasta obtener la categoría P2  y determinada independencia para volar. Los pilotos que hayan aprendido de manera independiente  podrán federarse satisfaciendo igualmente las formas y exámenes mencionados.

2-A estas alturas el club tutor ya le ha entregado al nuevo piloto, de forma gratuita y permanente, un equipo completo de vuelo; al menos un ala, silla y casco. (Durante su etapa de aprendizaje como P1 le fue confiada también un ala de principiante, apta solamente para realizar ejercicios de control en el llano. Los paracaídas son más escasos que las alas).

3-El (La) piloto se ocupará de su propio desarrollo conforme sus motivaciones y posibilidades: económicas, disponibilidad de tiempo, salud, etc., pudiendo subir de categoría (P3…P5), asistir a eventos como el campeonato cubano   (CNP)  (y foráneos por gestión propia). Mantiene el vínculo con los pilotos asociados de su club, de toda Cuba y extranjeros, contribuyendo con el desarrollo del deporte de diversa manera poniendo en ello su espíritu de buena voluntad.

4-La renovación, modernización,  completamiento, del equipo de vuelo es normalmente difícil. El piloto avanza  y no dispone del ala adecuada a su pericia y talla, o mejor estado técnico.  El mayor volumen de ingreso de alas a Cuba es gracias al aporte desinteresado de pilotos foráneos y sus clubes o escuelas.  No tenemos un mercado de material de vuelo. Es frecuente encontrar en numerosos clubes, pilotos que comparten el mismo equipo de vuelo, conducta que, históricamente, propició la sobrevivencia y desarrollo del vuelo libre en Cuba hasta los niveles actuales.

En este contexto las posiciones son diversas  como la de no crecer Vs. inyectar sangre joven a nuestros clubes.

Un criterio:

Toda acción de formación, por muy modesta que fuere, enriquece nuestro deporte. Es el necesario granito de arena. Los que ya estamos pecaremos de  egoístas si cerramos el paso a los nuevos ingresos porque no tenemos equipos o porque no somos instructores. Nuestro deporte comenzó en Cuba sin equipos ni instructores. Aunque hemos mejorado sigue siendo muy difícil la iniciación.

No tengo dudas de que el milagro de la multiplicación de panes y  peces es posible en el vuelo libre hoy. Si cada piloto veterano se hace de un alumno, en breve tendremos el doble de pilotos actuales sin duplicar la existencia de las alas. Algunos pilotos tienen sus alas reposando, sin uso  o,  viejas alas, que no se les da el mejor uso: Servir para instruir a gente nueva (por ser un  ala insegura para el vuelo en altura).

Precisamente con el proyecto de instruir se consigue darle el mejor uso a viejas alas. En estos momentos el Club de San Germán-Moa tiene 5 alas distribuidas entre varios alumnos. Todas solo aptas para ejercicios en tierra con lo que se les está sacando un provecho extra. Se adquiere destreza y una cultura básica acerca de nuestro deporte.

Promovimos en Moa, San Germán y Santa Lucía (Pinar del Río) los “cursos breves” de verano utilizando viejas alas donadas por clubes vecinos (Guisa, Holguín). Los jóvenes se ejercitaron jugando en el llano… la posterior interferencia con los estudios impidió continuar en el deporte. Pero hay una semilla plantada. Ellos saben a dónde y a quienes acudir cuando  decidan formarse. Son nuevos amigos personales y divulgadores de buena voluntad.  En San Germán hay pilotos con buen nivel   de instrucción iniciados en nuestros cursos de verano.  Han tenido el beneficio de haber recibido ayuda de una escuela canadiense. En Santa Lucía se ha culminado el curso Castellanos 2018 con el saldo de dos alumnos interesados en continuar en cursos de desarrollo. Se ha contado con la ayuda de personal de la empresa EMINCAR, la escuela de Madrid y otros clubes.

Si  no logramos ser grandes pilotos y no tenemos el recurso material para desarrollarnos plenamente, por lo menos podemos  ser  buenos sembradores. Introducir en el deporte a cualquiera que desee aprender. Transmitir, compartir lo aprendido  y conducirlo por el mejor camino. Ahorrarles parte del tremendo esfuerzo que realizaron los primeros pilotos cubanos de los años 90 y pilotos residentes en sitios recónditos como Moa, viajando unos 300 km para recibir instrucción (en los años 90 viajando a San Antonio del Sur y más recientemente viajando a Guisa, Granma). Si ya tenemos pilotos allí, son innecesarios tales desgastantes esfuerzos.

Debe ser un propósito llevar el deporte a sitios geográficos con excelentes condiciones para el vuelo. No limitarnos a irnos a volar allí sino también formar pilotos del lugar. Por ejemplo la región de Mayarí está favorecida por una geografía de montañas y llanos. El motel ubicado en la meseta de Pinares, introducirá este atractivo de aventura sin reñir con su naturaleza. Se estaría poniendo un poco más de vida en la extensa llanura desbastada por la anterior minería del Níquel.

En el mundo funcionan con frecuente independencia mutua el comercio de material de vuelo, la instrucción (escuelas), las federaciones deportivas,  el uso del espacio aéreo y la infraestructura de  sitios geográficos para despegar y volar, etc.

Hoy día nuestra federación lo es todo. No tenemos escuelas de vuelo. Un piloto (veterano o en formación) no tiene modo cierto de hacerse de un ala. No podemos esperar que los problemas económicos actuales se resuelvan para extender nuestro deporte con mayor resolución.  Entonces, debemos hacernos el propósito de que, la mayor cantidad de pilotos, divulgue, transmita y enseñe lo que conoce. Es la socialización que necesitamos para crecer y sobrevivir.

Instrucción y responsabilidad.

En varios países las escuelas instruyen durante una o dos semanas intensivas, otorgan el certificado y los nuevos pilotos quedan libres para volar solos, con alas que ellos mismos determinen adquirir. Luego se federan o no según su interés en desarrollarse como deportistas. En Cuba nuestros cursos se prolongan desde una semana hasta varios años en dependencia de numerosas circunstancias. Normalmente, mientras se es piloto categoría P1 federado, se es alumno bajo instrucción, incluso siendo P2. En unos clubes cubanos el desarrollo del piloto es mucho más rápido que en otros particularmente por la disponibilidad de sitio y material de vuelo, porque volar se aprende volando. Si se vuela a la vista de numerosos pilotos se incrementan las posibilidades de mejora y el perfeccionamiento al cosechar más críticas, elogios y recomendaciones luego del aterrizaje.

La tutela sobre los pilotos bajo instrucción, debe ser en dirección desarrolladora, con el justo balance de infundir confianza, perspicacia y responsabilidad. La prudencia de un piloto nuevo no se obtiene inculcándole miedo ni inmovilizándolo. Se instruyen en el aspecto técnico por todos los medios posible, se le muestran los peligros en su verdadera dimensión, se inculca buenas conductas y se les deja hacer sus vuelos. Al final, cada piloto en vuelo, necesariamente,  se verá solo, tomando sus propias decisiones, arriesgándose más o menos según determinó por su propia voluntad, consecuencia de decisiones previas o durante el vuelo. Los viejos pilotos  se formaron superando momentos de tensión y sobresaltos.  La buena instrucción ayudará a tener conocimiento de causa y a pasar ileso tales momentos. Hay sustancial diferencia en el resultado de un instructor experto ausente  respecto a un piloto que enseña a tiempo completo lo mínimo que conoce; siendo el balance favorable en la instrucción del segundo.

Los jóvenes obtienen una licencia de conducción de vehículos luego de una paupérrima instrucción… de un artefacto que es muy peligroso para sí mismo y  para muchas personas ya sean sus pasajeros o peatones. No conozco a ningún piloto que saliera a volar ebrio. La vida propia y ajena está más dependiente de la imprudencia de un chofer que de un piloto de parapente.

Deseo infinitamente no pasar por la escasa y amarga experiencia de ver pilotos lesionados. Aprendí a volar teniendo en mente el interés por el vuelo mostrado por mi hija a los 10 años de edad. Yo sería su instructor. Entonces,  es mayor mi compromiso de lograr que mis alumnos avancen hasta buenos niveles sin incidentes desagradables…. instruyéndolos con toda responsabilidad, como si se tratara de mi propia hija.

(más en artículo de marzo de 2015 )